Cómo afecta el brexit al comercio de España con Reino Unido

Dicen que la noche del 23 al 24 de junio es mágica pero, probablemente, la del 2016 lo ha sido más aún. Mágica porque cerca de 17,5 millones de británicos —un 52% de los votantes— han dicho NO a permanecer en la Unión Europea en el referéndum del brexit, cambiando, para bien o para mal, el destino de la Europa que tanto anhelaba Winston Churchill y que su nación ha venido a negar.

Lejos de la discusión sobre las posibles causas que han conducido a este resultado histórico, se debe hacer un análisis profundo de las consecuencias ante las que no solo Reino Unido debe hacer frente, ni tampoco Bruselas y el entramado burocrático y político de la UE, sino que en mayor o menor medida, los 27 países restantes que comparten tratados, directivas y reglamentos con Gran Bretaña, también deben responder. Todos ellos se verán influidos por lo que ocurra en los próximos dos años a partir del momento en el que el primer ministro británico notifique formalmente al Consejo la voluntad de abandonar la UE, y la posterior relación que se establezca entre las islas y los socios europeos.

Uno de los puntos clave de todos estos interrogantes que comienzan a escribirse después de la confirmación del brexit tiene que ver con el comercio, puesto que una buena parte del empleo, riqueza y, por tanto, prosperidad de las islas y de los miembros de la UE depende de las relaciones comerciales que se negocien durante estos dos años.

 En esta situación ¿cómo quedaría afectada España?

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Elaboración propia. Fuente: DataComex, Secretaría de Estado de Comercio.

Según el Índice de Sensibilidad al brexit elaborado por Standard & Poor´s, España es el octavo país europeo más expuesto a la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, con una nota de 1,5 sobre 4, siendo los sectores de más riesgo la inversión extranjera directa y el sector financiero. El total de inversión extranjera directa que proviene de Reino Unido está cerca de los 32.000 millones de euros, más del 10% del total; en el sentido contrario, Reino Unido es el destino preferido para las inversiones procedentes de nuestro país, siendo el stock de inversión total de 48.000 millones de euros en 2013. El sistema financiero representa el 35% del total de inversión española en Reino Unido, ejemplo de ello son el Banco Santander o el Banco Sabadell, que han obtenido buena parte de sus beneficios en sus negocios en las islas el año pasado.

Además, el comercio con Reino Unido es el cuarto más importante de nuestro país, solo por detrás de Francia, Alemania e Italia, siendo casi un 3% del PIB la suma de exportaciones e importaciones, y teniendo una balanza comercial positiva. Los sectores que quedarían más expuestos serían los de la automoción, transporte y alimentación.

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Elaboración propia. Fuente: DataComex, Secretaría de Estado de Comercio.
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Elaboración propia. Fuente: DataComex, Secretaría de Estado de Comercio.

 

 

 

 

 

 

 

 

Qué significa estar en la UE para el comercio europeo

Estar en la UE en relación al comercio es muy importante, puesto que según el Tratado de Funcionamiento en su artículo 26 se indica que la Unión “adoptará las medidas destinadas a establecer el mercado interior o a garantizar su funcionamiento”, esto conlleva “un espacio sin fronteras interiores, en el que la libre circulación de mercancías, personas, servicios y capitales estará garantizada de acuerdo con las disposiciones de los tratados”.

Por lo tanto, en el momento en el que Reino Unido deje de pertenecer de forma efectiva a la UE se le dejarán de aplicar los tratados relativos a la libre circulación de mercancías, servicios, capitales y personas. Esto podría afectar tanto a las relaciones que se establezcan a partir del momento en el que sea un Estado no miembro, si no a las que ya se hayan producido, como puede ser la condición que adquieran los ciudadanos españoles que ya residen en Londres.

El marco jurídico de la UE que protege el mercado interior es muy importante también a la hora de evitar discriminaciones o restricciones en las relaciones comerciales entre Estados miembros, como pueden ser impuestos que dificulten la salida o entrada de bienes y servicios o, incluso, deducciones en impuestos en los que no se tengan en cuenta condiciones personales de residentes en otros estados.

Teniendo todo ello en cuenta y sumando la relación comercial que mantiene Reino Unido con varios de los Estados miembros, con toda probabilidad, durante estos dos años se negociará una posición en el mercado interior similar a la que tienen Islandia, Noruega y Liechtenstein, que sin pertenecer a la UE,  pertenecen al Espacio Económico Europeo.

Además, presumiblemente, el país británico negociará su inclusión en el Espacio Schengen, al igual que Suiza, Islandia, Noruega y Liechtenstein; algo positivo para España puesto que las islas son el principal emisor de turistas a nuestro país con más de 15 millones de visitantes que gastan  en torno a 12.000 millones de euros anuales. Esto es un quinto del total de los ingresos que recibe España por el turismo.. Asimismo, en España hay cerca de 700.000 británicos que tienen la condición de residentes habituales o bien que disponen de una vivienda en nuestro país y pasan alguna temporada aquí. Al mismo tiempo, en Reino Unido hay cerca de 200.000 españoles.

El papel de la libra en el comercio

Uno de los principales efectos que ha tenido el brexit ha sido la caída de la cotización de la libra en más de un 10%, volviendo a niveles frente al dólar del año 1985. Si el 23 de junio 1 euro compraba 0,76 libras, al día siguiente se podía comprar cerca 0,82 libras. Y es que a los mercados no les gusta la incertidumbre y, a todas luces, esta se mantendrá elevada estas primeras semanas provocando una época bajista para la libra.

Esta pérdida de poder adquisitivo de la libra puede afectar de manera negativa a las exportaciones y a la inversión extranjera directa en España. Los británicos tendrán una divisa con menos valor y les puede llevar a reconsiderar sus compras e inversiones en nuestro país. Al mismo tiempo, los turistas y residentes británicos en nuestro país podrían bajar su consumo, algo que afectaría a sectores como el hostelero o el inmobiliario. Sumado al posible aumento de las importaciones procedentes de Reino Unido, nuestra balanza comercial se podría ver afectada pero, recordemos que una caída en un 50% del superávit que actualmente tenemos significaría una caída mínima de nuestro PIB de aproximadamente el 0,3%.

Probablemente, cuando se clarifique el horizonte político de Reino Unido y se comience a saber el tipo de relaciones que se mantendrán entre las islas y la UE, la libra volverá a fortalecerse, sobre todo si el gobierno británico opta por mantenerse dentro del mercado interior y no se lanza hacia una autarquía económica, cerrando fronteras a bienes, servicios, capitales y personas; pero sabiendo su dependencia frente al exterior y el peso de la ‘city’ en su economía. A buen seguro que las libertades de circulación estarán garantizadas.

 

No debemos ser pesimistas

Sin duda alguna el brexit viene a ser una de las noticias más importantes en la historia de la Unión Europea y tendrá graves consecuencias políticas. Aunque a nivel económico parece que las consecuencias no serán tan graves como podría pensarse viendo el despertar de los mercados el 24 de junio. A corto plazo, y con una incertidumbre elevada, es cierto que tal como apunta ARCANO, la economía española se podría resentir mínimamente en torno a un 0,5% de su PIB.

A medio y largo plazo, y después de renegociar nuevos espacios de colaboración entre Reino Unido y la UE, las consecuencias económicas del brexit serán escasas, ya que tal como ha puesto de manifiesto la actual globalización, no es necesario que el comercio se tenga que establecer dentro de un espacio estatal. Si se garantizan las libertades de circulación de personas, bienes, servicios y capitales, las relaciones comerciales entre Reino Unido y España estarán aseguradas.

Santiago Calvo López

Soy economista por la USC con un master en Fiscalidad Internacional y Comunitaria. También presido Students for Liberty Galicia y escribo en Actitud Manager y Libre Mercado.

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