Y tú, ¿eres ortodoxo o heterodoxo?

Según Wikipedia, “David Anisi era un gran divulgador y trataba de acercar la Economía a todos aquellos que no estaban necesariamente familiarizados con ella. Esta fue la base, por ejemplo, de sus «Cuentos Económicos», pequeñas historias que rescataban a los personajes de Charles PerraultHans Christian Andersen y los Hermanos Grimm dándole un nuevo significado económico. Dentro del pensamiento económico era bastante heterodoxo, defendiendo en muchas ocasiones teorías minoritarias…”

David Anisi, catedrático de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad de Salamanca, fue un excelente profesor de nuestra facultad (lamentablemente fallecido en 2008) al que José Manuel Prado Lorenzo, también catedrático de Economía Financiera y Contabilidad, dedicó unas hermosas palabras en su cena-homenaje de jubilación.

Este ejemplo nos pone de manifiesto una forma de clasificar o definir a un economista. Un economista es ‘heterodoxo’ cuando defiende teorías minoritarias. Al tratarse de un adjetivo no demasiado usado en el lenguaje coloquial, me parece oportuno transcribir el significado que aparece en cualquier diccionario: “que está en desacuerdo con los principios de una doctrina o que no sigue las normas o prácticas tradicionales, generalizadas y aceptadas por la mayoría como las más adecuadas en un determinado ámbito.” Pero dado que estamos en una página dedicada a los economistas nos debemos centrar en este ámbito y describir qué es lo que se entiende por ‘economista heterodoxo’. Y nos encontramos con lo siguiente: “la economía heterodoxa se refiere a las aproximaciones o a las escuelas del pensamiento económico que se encuentran fuera de la economía ortodoxa”.

La Economía Heterodoxa, por tanto, es un término que abarca varios proyectos o tradiciones separados, que se oponen al planteamiento teórico dominante. No obstante, si lo que queremos es dividir a los economistas según sus ideas o principios, deberemos buscar su antónimo, es decir, saber qué se entiende por economía ortodoxa.

Lo primero que se me viene a la cabeza es la expresión: ¡pero mira qué eres ortodoxo! La cual escuchaba de pequeño sin saber muy bien su significado; pues bien, parece que se relaciona con esta vieja frase. Ortodoxia viene del griego y lo podemos traducir como “alguien que opina derecho”, que actúa conforme a una doctrina que considera verdadera o convencional y se aplica tanto en religión, en filosofía, como en ciencia.

Resumiendo, al ser la economía una ciencia social, los términos heterodoxo y ortodoxo han calado también en este campo del saber; la economía ortodoxa se basa en el consenso y la estabilidad política y social. En definitiva, en la racionalidad de los individuos. Sin embargo, la economía heterodoxa rechaza las nociones fundamentales de la economía neoclásica y defiende las influencias mutuas entre los individuos y las estructuras sociales.

Los economistas ortodoxos estuvieron muy presentes entre los años 70 y 90 en varios gobiernos, e incluso en el FMI y en el Banco Mundial, formando una especie de élite social. En cambio la economía heterodoxa está formada por diversas escuelas de pensamiento económico, de hecho, prácticamente lo único que les une es la crítica al neoliberalismo y a la escuela neoclásica. Y desde la crisis de 2008 ha surgido una verdadera avalancha de economistas heterodoxos de muy diferentes escuelas.

La visión heterodoxa de la economía no es estática, cambia con el tiempo. Por ejemplo, en los años 30, Keynes surge como economista heterodoxo frente a la economía neoclásica. Aunque poco después parte de las ideas keynesianas comenzaron a ser consideradas ortodoxas. Es por ello que me pregunto si, como todo, o casi todo en la vida, podemos encontrar gris entre el blanco y el negro. De ahí la pregunta de: y tú, ¿eres ortodoxo o heterodoxo?

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