El modelo de costes por procesos: Un sistema con muchas variantes

Tal y como ya sabemos, la contabilidad analítica, interna, o de costes, es flexible, ya que no utiliza un modelo normalizado, como la contabilidad financiera, sino que permite utilizar cualquier sistema o método, con el único objetivo de que sea útil para la dirección de la empresa.

En este sentido, lo más habitual es que una empresa esté organizada en varios departamentos, y si nos centramos en los sistemas de producción, estos pueden pasar sucesivamente por varias fases o procesos hasta obtener el producto final. A su vez, estas distintas fases pueden ser, por ejemplo, continuas, consecutivas o acumulativas. Esto supone que el proceso de producción se puede realizar sin interrupciones, o producción en masa, con unidades de producto homogéneas, como es el caso de las fundiciones, empresas químicas, de cemento, etc…, o bien puede ser un proceso por encargo, o también llamado “job-order”, en el que obtenemos unidades o pequeños grupos individualizables, según las especificaciones de la clientela.

No obstante, esta distinción entre dos tipos de producción no es tan taxativa, sino que nos podemos encontrar con situaciones intermedias, o modelos de producción mixtos como, por ejemplo, un “sistema de talleres”, en el que producimos según la clientela, pero hacemos varias series reducidas,  (por ejemplo, el mantenimiento de un coche), o un sistema de procesos mixto, por ejemplo, la producción de diversos modelos de coches, ya que son series largas, pero no de forma continua.

Otro aspecto que hay que tener en cuenta es la diversidad de procesos de producción, en función de si obtenemos un único producto (proceso productivo simple), o si obtenemos varios productos (proceso productivo múltiple). A su vez, dentro de estos últimos modelos, los distintos productos los podemos obtener a partir de una misma materia prima, y en este caso se denomina proceso de producción común (por ejemplo, los diferentes productos lácteos que se obtienen a partir de la leche), o bien, puede ocurrir que la obtención de un producto origine necesaria e inevitablemente la aparición de otros. Este tipo de producción múltiple recibe el nombre de proceso de producción conjunta (por ejemplo, si se quiere obtener gasolina se debe proceder al refino del crudo, obteniéndose simultánea e inevitablemente otros productos como la nafta, el fuel-oil…).

Tanto en los procesos de producción comunes como en los conjuntos existe un momento, denominado punto de separación, que determina el instante en el que el proceso deja de ser común para los diferentes productos. Después del punto de separación habrá productos que estén listos para la venta, mientras que otros todavía deberán ser sometidos a un proceso de transformación adicional y específico. Puede ocurrir que exista un único punto de separación para todos los productos que se obtienen en el proceso (es decir, el proceso deja de ser común en el mismo momento para todos los productos), o puede que existan diferentes puntos de separación paras los diferentes productos (es decir, un producto deja el proceso común en una fase, otro producto lo deja en la fase siguiente, etc.).

Además de todo ello, existe otro concepto importante en el modelo de costes por procesos, también llamado costes por departamentos, que es el concepto de producción equivalente, que se da cuando al final del período contable existen unidades sin terminar en un departamento, y es necesario convertir esas unidades en curso de elaboración en unidades terminadas equivalentes. Por tanto, el cálculo de la producción equivalente consiste en expresar en unidades terminadas las que están en curso de fabricación, para lo cual es necesario conocer el grado de elaboración de las unidades en curso.

También hay que tener en cuenta que, en un proceso de producción, se pueden perder unidades de producto (por evaporación, fugas, roturas, ect..), y en este caso hay que calcular el coste unitario que estas unidades llevaban incorporadas en el momento de perderse, que se traspasa a las unidades en curso. Es el denominado “coste adicional de las unidades perdidas” (CAUP).

Otro aspecto que hay que tener en cuenta, es cuando existen transferencias de coste de un departamento a otro, pueden aparecen existencias iniciales de productos en curso al principio, (productos que no están terminados al 100%), y para ello se pueden aplicar dos métodos diferentes, el Método del Coste Medio o el FIFO, con el fin de determinar al final los costes totales y su contabilización.

Podríamos continuar el artículo exponiendo más situaciones y particularidades que nos podemos encontrar en este modelo, pero no pretendemos desanimar al lector con tanta complejidad, sino todo lo contrario, transmitir la idea de que, la contabilidad interna, gracias a su flexibilidad y su objetivo de ser útil a la hora de valorar los costes en los que se incurre en cualquier empresa en general, o fase, proyecto, departamento o sección en particular, puede encontrar soluciones a cualquier situación, por peculiar que sea.

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